Best Blog Award… y otros chicos del montón

He tardado en escribir esta entrada, en parte, por mi innata capacidad para procrastinar de forma impenitente. Pero creo que también había una parte de humildad mal entendida, esa “cosica” que te da cuando alguien alaba algo que has hecho y que tú, entonces, empeñas en quitar mérito.

best-blogDos personas han considerado a este rinconcito digno de lucir un Best Blog Award, una distinción que corre de bitácora en bitácora y que otorgan los propios blogueros. Mi amigo del alma, compañero de resacas, salmantino aleonado al que tanto debo, Miguel Ángel Lamas, es uno de ellos. La otra es Leticia Poncelas cuyo blog descubrí, precisamente, gracias a Lamas.

Cuando recibes esta distinción, has de contestar a una serie de preguntas, así que pasemos a la acción:

1.- Nombrar a quien te dio el premio

Ya he hecho las presentaciones, pero hay que ir un poco más allá. El blog de Lamas es el rincón de la cordura. Fiel a su forma de ser -pausado, calmo, templado en ademanes y reacciones- nos presenta sus reflexiones sobre el día a día y, cómo no, sobre el periodismo. Como todo lo que ha hecho, hace y hará, me gusta, pero en esta ocasión lo valoro especialmente: se trata de un proyecto nacido del agobio de la nada, de esa inactividad a la que le han apartado -de momento, seguro- la gente que menos entiende de nuestra profesión. Un gustazo leerlo, vaya.

En segundo lugar he de hablar de SOS Desempleados. Lo primero que me llamó la atención fue el compromiso de la autora por escribir en él todos los días. A mi me cuesta reconocer en la cotidianidad temas sobre los que reflexionar, por lo que una persona que asume y cumple  con su cita cada 24 horas merece, de entrada, mi alabanza. Pero es que además, Leticia se presenta en su blog desnuda, descarnada, con la rabia y, a veces también, la resignación de quien está en el paro, que no parada. Sus historias y reflexiones, con las que no siempre estoy de acuerdo -ni falta que hace-, siempre mueven por dentro, atacan de frente, encaran la realidad sin tapujos. Y a mi, todo lo que sea bruto, puro y sin pulir, me gusta.

2.- Responder a once preguntas

  • ¿Por qué tienes un blog?

Por cabreo con el mundo. Empecé a escribir en portales ajenos y blogs de conocidos mis reflexiones, en torno al periodismo la mayoría de ellas. Comencé a darme cuenta de que, si bien muchas de esas realidades no iba a poder cambiarlas, sí al menos podría reflexionar y, por qué no, desahogarme poniéndolo negro sobre blanco. Pero las ganas y el material no eran suficientes (¿he dicho ya lo de la procrastinación?) así que necesité un empujoncito…

  • ¿Quién te inspiró a empezar en este mundo?

El encargado de ponerme frente al ordenador y parir de vez en cuando unas letras fue el señor Rubén Negro, abulense de pro con una larga trayectoria en esto de los blogs (luego os los recomiendo). Sin él, sin su constante pregunta “¿Cuándo vas a abrir el blog?” cada vez que me pasaba por su mesa a compartir unas gominolas, cotillear o, simplemente, hablar sobre el tiempo, esto no existiría.

  • ¿Qué te inspira a la hora de escribir?

La fauna que me rodea… y mi mala hostia. Miro a mí alrededor, a quienes se manejan en el mundo del periodismo con malas artes, y no puedo por menos que despiezarles con este bisturí que son las palabras. Claro, que el resto del universo también me lo pone bastante fácil a la hora de arrastrarme hasta la silla frente al ordenador. Como dijo un profesor universitario al que conocí fugazmente, “Ya que te van a dar, pide vaselina”. Y mi vaselina es el blog.

  • ¿Qué es lo más difícil a la hora de poner en marcha?

Hay de todo: desde el miedo escénico de pensar que al mundo le importa un carajo lo que escribas -que es muy cierto- hasta la vagancia que mantiene mi culo pegado al sofá. Pero hay algo que me asusta más que todo eso, que me ata más fuertemente las manos a la hora de escribir algo, y es mi escasa capacidad para ver en cualquier rinconcito un motivo para escribir. Seguiré intentándolo y, sobre todo, aprendiendo de los blogs que sigo y que voy descubriendo poco a poco.

  • ¿Cuál ha sido el mejor momento que has vivido en el blog?

20120615_183219Mantenía en secreto, más o menos, lo que a continuación voy a compartir. Ha pasado ya un año desde que el sector del carbón comenzara a revolverse (ya casi) en su tumba. Comencé a ver entonces,  a parte de las movilizaciones y protestas de los mineros, un sinfín de reflexiones estúpidas venidas, en su mayoría, de gente que ni ha pisado ni pisará jamás, ya no digo una mina, sino la provincia de León. Me indignaba que gente ajena totalmente al conflicto, prejuzgando de oídas, se atreviera a hacer valoraciones estúpidas, simplistas y egoístas haciendo hincapié muchas veces en las altas jubilaciones o las subvenciones que recibe el sector. Y me cabreé especialmente. De aquella frustración y mala leche nació una de las entradas de las que más orgullosa me siento: Benditas Piedras. El texto acabó, para mi sorpresa y orgullo, a las puertas de la mina de Santa Cruz del Sil, llevada hasta allí por otro de esos periodistas de raza obligados al dique seco. Fue un honor que consideraran aquella entrada, escrita desde Valladolid por alguien que no conoce la mina, digna de acompañar sus días de encierro y protesta.

  • ¿Qué prefieres, salir a comer o a cenar?

A desayunar.

  • Última película que te haya impactado y que recomiendas.

No es que la haya visto por primera vez hace poco (debe de ser como la decimoquinta vez que me pego al televisor por su culpa) pero El gran dictador, de Chaplin, es mi recomendación. Sirve para todo: pasar un buen rato, reírse, llorar, indignarse… y, sobre todo, darse cuenta de que el ser humano no ha cambiado tanto. Y si no queréis verla entera (¡malditos!) por lo menos buscad el discurso final. Salud.

  • Mejor estación del año

Verano. Calor. Torramiento.

  • Un destino favorito para descansar.

Si hablamos de descansar y desconectar, tengo que decir Soto de Valderrueda, el pueblito de mi camarada Clara Saavedra que es ya, y con su permiso, un poquito mío también.

  • Si pudieras ser un animal, serías…

Pues aunque mi animal favorito es el perro, he de decir que me muero por volar. Así que un ave… un pato, probablemente, que son bien majetes.

  • Alguna confesión prohibida que quieras confesar

En realidad soy rubia platino; me tiño para que me toméis más en serio.

3.- Decir once cosas sobre ti

  • De pequeña quería ser cantante. Afortunadamente, me di cuenta que para eso, por lo menos en mi época, había que saber cantar. Lo descarté y me empeñé en ser actriz. Obviamente, no lo conseguí.
  • Elegí el periodismo después de descartar Arte Dramático (obligada), Filología Inglesa (menos mal…) e Historia del Arte. Ni me preguntéis por qué acabé donde acabé, que ni yo misma lo sé.
  • Me gustan de forma desaforada las fresas. Mi madre me las racionaba de pequeña. Mi récord está en dos kilos de una sentada.
  • A los doce años descubrí a Los Beatles y desde entonces mantengo un idilio ininterrumpido con John, Paul y George. A Ringo le dejo mirar porque es muy salao.
  • Después vino Sabina y fue mi perdición. En todos los sentidos.
  • Fui ochomesina, para dejar claro desde el principio que las cosas se hacían a mi manera.
  • Prefiero el cine clásico al de ahora, sin ningún género de dudas. Puedo verme Doctor Zhivago un número aún no calculado de veces, soy fan de la señorita Escarlata, me pirra el bigotito de Errol y, si pudiera, bailaría hasta el infinito con Gene Kelly.
  • Nunca me gustó la prensa escrita, no me veía capaz de trabajar en un periódico. Hasta que lo caté… ahora lo echo de menos de forma casi enfermiza. Mi otra pasión, la radio, aún me espera con el micro calentito. Volveré.
  • Si me tocara la lotería, el euromillón o algo de eso, me pasaría mis días viajando, como Willy Fogg apostador.
  • ¿Un poquito de literatura? Me pirra el teatro, así que de pequeña me gastaba las propinas en libros de obras. Una vez una profesora  me dijo que eso iba contra natura, que el teatro está hecho para verlo, no para leerlo… Y yo pensé que el jabón también estaba para usarlo y ella hacía décadas que no tocaba uno. Empate. Que se duche y luego hablamos. Os recomiendo el último libro que me he leído y sin rencores, ¿ok? Réquiem por un campesino español, de Ramón J. Sender.
  • Espero no haberos aburrido porque es otra de las cosas que me dan más pánico. Decepcionar a la gente.

4.- Conceder el premio a otros once blogs con menos de 200 seguidores (Nota de la autora: si tienen más, me la bufa, como dice un compañero de redacción)

  • Obviamente, los blogs de Lamas  y de Leticia.
  • Trapseia.com: uno de los rincones, el más personal, de Rubén Negro. Tan personal, tan personal que a veces ni me entero de lo que cuenta. Pero por eso me gusta, porque me abre los ojos a otras formas de expresarse, otras realidades, otros puntos de vista que hasta ahora ni había imaginado.
  • En mal estado: Pablo Garcinuño despierta en mi una terrible envidia (aún no sé si sana o no). Ve historias donde los demás vemos simplicidad y monotonía. Y luego está el cómo, la forma que tiene de modelar las palabras, los tiempos y las imágenes. Arte, oiga usté.
  • Los 4 Palos. Dan ganas de vivir en Ávila sólo para poder leerlo con mayor conocimiento de causa. Y no son pataletas, no. Lo de estos cuatro muchachos es análisis, reflexión, rebeldía y un puntito de mala leche… ingredientes que empiezan a escasear en los medios y que, como es el caso, hay que buscarlos en la red.
  • De chotis y bocata de calamares: estoy enamorada profundamente de esta mujer, Lidia Cossio. Escribe tal cual es, con un aplomo, sinceridad y desparpajo que asusta. Si quieres ver el lado tragicómico de la vida, ella es tu mujer. Y si lo que quieres es flipar con sus ocurrencias, también.
  • Macarena Márquez Blog: tú vida no está completa hasta que no conoces a Macarena, preferiblemente en persona. Su personalidad es tan arrolladora y llena de vitalidad que hablar con ella es un chute de optimismo. Me apasiona la capacidad de asombro que aún conserva, su sinceridad aplastante y, cómo no, todo lo que escribe y pinta. Una artista de los pies a la cabeza.
  • La cocina del elefante: forma parte de esa nueva hornada de periodistas que están a punto de saltar a la realidad de los medios y que vienen más preparados que nunca. Me encanta leerlos y, en este caso, además, me suelo identificar con sus reflexiones. Será una gran periodista.
  • Mil momentos de comunicación. Otra de esas periodistas a punto de saltar al ruedo. He de reconocer que algo así como mi ojito derecho bloguero. ¿Que por qué? Sus ganas, su desparpajo, su empeño en llegar al final en todo lo que hace… será otra grande. Una última cosa, si les interesa el periodismo de datos, esta es su chica.
  • La veda abierta. Él (Gonzo) es mi moderno favorito, mi locuelo casi pasado de rosca, mi lector más agradecido y un tío cojonudo. Le conocí cuando él estaba de prácticas y creo que tiene en su haber los tuits más graciosos y cubistas de mi TL. ¡Ole mi modern!
  • Cuentos maradonianos. Por alguna extraña razón, este ser humano escribe muy poco en su blog. Me extraña y me jode a partes iguales porque lo que cuenta es genial e ingenioso al 50%. Animad al señor Manzaniano a hincar más la pluma.

5.- ATENCIÓN: PUTADA. Se supone que ahora debéis hacer lo mismo que he hecho yo en vuestros blogs. ¡No contábais con mi astucia!

6.- Seguir al blog que te ha dado el premio.

Lo traía hecho de casa.

7.- Informar a los blogs a los que les das el premio.

Buf… take it easy,..

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Nos quieren borregos

El pasado 3 de mayo, los periodistas celebramos el Día de la Libertad de Prensa. En Valladolid, y siguiendo lo acordado por la Fape, salimos a la calle para dejar claro que, por mucho que lo intenten -que lo intentan- y por mucho que nos cueste -que nos cuesta- lo de callar no va con nosotros. Las presiones, limitaciones a la libertad de expresión, guiños, “recomendaciones” y amenazas veladas están a la orden del día, pero ahora más que nunca. La crisis ha diezmado el tamaño de las redacciones, cada vez se hace más con menos, con la consecuente pérdida no sólo de calidad sino también de independencia. Un periodista con hambre es un periodista esclavo y conforme merma su salario, merman las ganas que tiene de pelear por que su trabajo sea digno. Y en esas estamos. Jorge Francés lo ha definido muy bien: austericidio mediático.

La pelea seguirá y, fiándonos de los últimos acontecimientos, arreciará en muchos frentes. Se están mal acostumbrando los políticos que buscan, cada vez más, el silencio mediático a través de su propia incomparecencia pública. Podríamos hablar del famoso plasma tras el que se esconde el que apuesto que es ya el presidente de Gobierno que menos comparecencias públicas ha protagonizado. La estrategia del silencio: no decir nada para no evidenciar que la estoy cagando y, sobre todo, no cagarla más cuando la prensa me interrogue. Hay quienes defienden que esas ruedas de prensa sin prensa son una “concesión” de los partidos políticos que “dejan amablemente” entrar a los medios de comunicación a un discurso puramente interno. Y tienen razón. Si un partido se reúne y, en ese contexto, permite entrar a la prensa a cubrir un acto interno, es comprensible que los medios vayan, como se dice coloquialmente, “a mirar”. El problema está, creo yo, en el fondo de ese discurso, es decir, el tema que al final acaba trascendiendo. En resumen, hay que tener especial cuidado en que no se esté trasvasando, como a mi juicio está ocurriendo, los mensajes de Gobierno a las reuniones de partido con la excusa de privar a la sociedad de la labor “controladora” que se le presupone a la prensa. Si me va a hablar de que el Partido Popular mola mucho, luce y resplandece a la luz del sol, bien; el problema viene cuando tras ese plasma se informa a la ciudadanía de recortes, subidas de impuestos u otras medidas que competen al Gobierno de España en exclusiva y que, entonces sí, ha de someterse al ojo público.

Pero no hace falta saltar a la arena nacional para darse cuenta de que en esta corrida no quieren testigos, por lo que pueda pasar. Especialmente llamativa es la medida que quieren sacar adelante Partido Popular y Partido Aragonés Regionalista (PAR) en el parlamento aragonés. Populares y aragonesistas quieren aprobar una enmienda que les permita vetar el acceso a la tribuna de público cuando huelan que puede haber movida. Es decir, blindar la que se supone que es la casa de todos los aragoneses cuando haya algo susceptible de cabrear al personal. “Se considera adecuado a la vista de experiencias recientes”, a saber, dos altercados protagonizados por mineros y por bomberos, los primeros porque les están robando, literalmente, el pan de sus hijos, y los segundos, como protesta por la nueva ley del fuego.

Pero, ¿qué dice ya el Reglamento de las Cortes? La normativa establece en su artículo 76 que las sesiones será públicas, apuntando más adelante, en los artículos 119 y 120, que cualquier tipo de desorden provocado por una persona, sea diputado o no, conllevará la expulsión del mismo. Además, también establece claramente que desde la tribuna de público, esa que ahora quieren convertir en exclusiva, no se puede hacer ninguna manifestación, ni a favor ni en contra de lo que está aconteciendo en la sala. Vamos, que ir a mirar e informarse, bien. Pero si vas a montar jaleo, a la calle. Y es de recibo: si vas a las Cortes con ganas de jarana, sabes que acabarás expulsado de allí. ¿Es, pues, necesaria esa enmienda? ¿A qué tienen miedo los señores diputados? ¿A que alguien, como esos mineros o bomberos, les saquen los colores? Como dice el alcalde de mi pueblo, eso les va en el sueldo. La medida no es más que un peligroso antecedente que abre la puerta a blindajes arbitrarios, dependiendo únicamente del criterio de quien gobierna, para ahorrarse escenas más o menos vergonzosas.

Pero para escena vergonzosa la que debió vivirse a raíz de un encuentro entre Soraya Sáenz de Santamaría y un grupo de periodistas. Cuenta el Confidencial que la vicepresidenta anda un poco mosqueada con la cosa de los escraches. No es de extrañar, ya que hace pocas fechas vivió uno a la puerta de su propia casa. Más allá de lo que nos parezcan este tipo de protestas a domicilio, hay que fijarse en el reproche que, siempre según la información de este portal, hizo Sáenz a los allí presentes, a quienes acusó de dar excesiva cobertura a estas citas callejeras. “Si no vais, la gente pierde interés y los escraches mueren”, parece que fue su razonamiento. Evidentemente, la culpa no la tienen sus políticas de recortes o los desahucios consentidos, no. La culpa es nuestra por ir a cubrir la noticia. Ya tardaban en echarnos los perros. Otra que nos quiere poner el bozal.

No se acaloren aún, que hay más (y peor). Alberto Ruiz Gallardón está últimamente muy ocupado cambiando leyes, reformando normas, haciendo pinta y colorea en un Ministerio, el de Justicia, que más debiera preocuparse del atascazo que sufren los juzgados que de soliviantar al personal cargándose derechos conquistados a los suyos no hace tanto. Pero a lo que vamos. El muchacho, el que decían era el progre de la derecha, planea un nuevo Código Penal que pone en jaque la libertad de prensa al más puro estilo Chicago años 20. Ya lo advierte la Fape Alertamos de que el informe de la comisión de expertos que servirá de base al anteproyecto de reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, promovido por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, presenta serios límites a los derechos de información y a la libertad de expresión”. Vamos, que se quiere tapar la boca a la prensa para ocultar determinados casos, planteando incluso sanciones económicas a los medios. No deja de ser un informe preliminar, ni siquiera se trata de un borrador, pero es preocupante que, una vez más, los dirigentes se ocupen tanto de la prensa y se tomen tantas molestias en poner trabas a su labor.

Molestamos, no les gusta que investiguemos y publiquemos, que pongamos el dedo en esa llaga por donde sangramos los demás. El periodismo se ha convertido en algo a lo que controlar -aunque, por lo visto durante esta semana ,no es nada nuevo-, algo a lo que arrimar al ascua de cada uno – y echen imaginación acerca del modo de hacerlo-. Hoy más que nunca se valora el periodismo pelota, el titular halagador, el piropo disfrazado de columna de opinión. Por eso nos quieren borregos, ciegos y, sobre todo, mudos ante lo que nos rodea. Nos quieren voceros, no periodistas.