Fauna periodística XXVI.- La mamada preventiva

Tranqui, que te avisa

Tranqui, que te avisa

Colas, vtr, telón, planillo… la jerga de los medios de comunicación alberga infinidad de conceptos, palabras, expresiones y frases hechas que los periodistas y técnicos utilizamos diariamente pero que a cualquier persona ajena a este mundo le puede sonar a chino. Entre los distintos medios de comunicación existen diferencias en el vocabulario, incluso entre redacciones del mismo medio puede existir diferencias a la hora de definir el entorno, aquello con lo que trabajamos. Pero, aún así, existe un concepto universal, fácil de entender por explícito y, desgraciadamente, machista hasta la médula. Todo periodista sabe lo que es hacer una mamada en términos periodísticos porque todos hemos pasado por ello alguna vez.

Desde la sugerencia más sutil, el gesto más imperceptible de tu superior, hasta la recomendación y el aleccionamiento más abierto, todo vale para llamar al orden a ese periodista que, durante los próximos minutos, se convertirá en un mero instrumento comercial, empresarial e, incluso, político. Una entrevista suave o amable, un reportaje insulso y de escaso valor periodístico -pero necesario para cuadrar las cuentas-, un invitado insólito… Todo son mamadas. Sin embargo, llamaré la atención sobre un concepto poco conocido o, al menos, pocas veces advertido: la mamada preventiva. Como los ataques de la URSS.

Se trata de un subgénero extraño del anterior caso, una derivación del peloteo elevado a la máxima potencia, que no necesariamente supone un rendimiento inmediato para el medio, pero que podría hacerlo. Se pone la vista en un futuro más o menos cercano, se echan cuentas, y se llega a la conclusión de que tal o cual personaje podría llegar en algún momento a tener alguna cuota de poder, bien sea político o económico, con lo que el arrodillamiento figurado merece la pena.

Es una suerte de llamada de atención sobre el destinatario del arrumaco, una advertencia de lo buenos que podemos ser dando cariño mediático, de lo calentito que se está a nuestro lado. Se trata de dar amor incondicional por si acaso, a corto o medio plazo, podrían devolver de alguna manera el gesto romántico.

La mamada preventiva se pone de moda en época de crisis, cuando vender tus efectivos al mejor postor es casi la única salida que te queda. Si no vendes, al menos te consuelas pensando en que venderás. Porque, como bien dice el refranero español, el que no llora, no mama.

Anuncios